Cómo es el ciclo vital de la trufa

Como te contamos en el artículo sobre la historia de la trufa negra, en Fruits de la Terra somos amantes recolectores de la trufa silvestre pero nuestra pasión por este producto nos ha llevado a cultivar nuestra propia explotación de trufa negra en una extensa plantación de carrascas y robles micorrizados. A principios del siglo XX se consiguió descubrir cómo era el ciclo vital de la trufa para poder crear plantaciones y ampliar su producción.

Cómo es el ciclo vital de la trufa

Las trufas son hongos que se clasifican dentro del género Tuber, en Europa se estima que hay alrededor de 200 especies y que crecen y viven bajo tierra (hipógeos). Se cree que el origen de su fructificación subterránea nació por su necesidad de adaptarse y sobrevivir en zonas de sequía, por lo que de esta manera, consiguen desarrollarse en un ambiente húmedo.

La trufa es realmente el fruto de un hongo radical, llamado micelio, que vive en simbiosis con el sistema de raíces de las plantas. De esta manera, el micelio, que como todas las setas, está privado de clorofila, obtiene el resultado de la fotosíntesis gracias a las raíces de árboles como carrascas, nogales, castaños, robles… Mientras que estos reciben de las hifas un aporte de nutrientes, absorbiendo sales y minerales que benefician a su crecimiento.

Esta relación simbiótica entre hongos y plantas es llamada micorriza, de ahí cuando se habla de micorrizar una plantación. La fase inicial de micorriza puede llevar unos 6-8 años, durante los cuales los micelios de las trufas van invadiendo el terreno unidos a la raíz del árbol.

En una segunda etapa entramos en la producción, con un ciclo de vida anual de la trufa.

En el caso de la trufa negra su producción comienza en primavera, con la germinación de las esporas, de manera que el micelio vuelve a inocular las raíces y se reactiva la actividad de las micorrizas. La actividad metabólica del hongo continúa hasta otoño, cuando las trufas aquieren su forma y tamaño definitivos y comienzan a madurar. Desde noviembre hasta marzo las trufas están perfectas para su recolección.

En el caso de la trufa de verano (Tuber aestivum) su temporada de recolección comienza a mediados de mayo y termina en agosto.

Reproducción de las trufas

El ciclo de vida de las trufas se basa en la reproducción sexual. Su olor y sabor potentes y penetrantes se originaron en la estrategia del hongo por atraer a los animales con el fin de que lo extrajesen del suelo y lo esparciesen. Animales como jabalíes, ratones, ardillas, conejos, musarañas… son furgívoros y ayudan a la reproducción de la trufa silvestre. Desde hace varias décadas, el perro también se ha convertido en nuestro cazador de trufas. Aprendiendo a olfatear su aroma, los perros consiguen indicarnos la presencia de trufas sin romperlas, por lo que conseguimos extraerlas intactas. Por lo tanto, la labor de expansión de las esporas y germinación la realizamos manualmente.

Desde principios del siglo XX la truficultura ha ido extendiéndose gracias al estudio y mayor conocimiento del ciclo vital de la trufa. Hasta hace tan solo unas decadas, el nacimiento y crecimiento de la trufa era toda una incógnita pero a día de hoy, los diferentes truficultores del mundo, Fruits de la Terra entre ellos, trabajamos día a día por desarrollar el ciclo vital de la trufa con las mejores condiciones.

2019-03-15T15:01:02+00:00 26 marzo 2019|Sobre la Trufa|