Cazar trufas

Equipo Fruits de la terra

Hoy nos gustaría hablar un poco sobre la búsqueda de la trufa o como la llaman los truferos “cazar trufas”.  Estas palabras quizás vienen a reflejar la similitud que tiene la actividad de recolección con la actividad cinegética con la que coincide en parte de la época de recolección, en el mismo  lugar  (el monte), en la necesidad de utilizar perro, en la incertidumbre de los resultados y en su áspecto lúdico de algunas ocasiones.

En origen, especialmente en Francia, la trufa se buscaba con un cerdo hembra generalmente joven, por ser más docil, que solia llegar un anillo en la jeta para evitar que hozara el terreno, para evitar poner al descubierto posibles trufas que aún no estuvieses maduras.  El cerdo era y es un animal con grandes inconvenientes, es bastante pesado, lento y muy glotón, por lo que hay que estar muy pendiente para evitar que se coma las trufas que encuentra o que comience a hozar por todo la trufera sin ningún objetivo claro. 

Otro método sorprendente es la búsqueda de trufas con “mosca” .  La mosca de la trufa, Helomyza tuberivora pone sus huevos en trufas maduras.  Este insecto posee un gran olfato y en días soleados y de poco viento se les puede ver  sobrevolando algún punto concreto de la trufera, alertandonos de la presencia de alguna trufa.  Hay truferos que avanzan por el quemado moviendo una vara para ver donde levantan el vuelo las moscas.  Este sistema tiene bastantes adeptos en Francia, pero más entre aficionados que entre profesionales, ya que estos,  piensan que con este método sólo se consiguen trufas podridas.

Algunos truferos expertos sobre todo al inicio de la temporada, son capaces de distinguir las trufas más superficiales, llamadas en algunas zonas trufas de chapa,  por la pequeña sobreelavación que producen en el suelo o por las grietecillas del mismo.  Pensar que aunque pueda distinguirse a simple vista una trufa, no es recomendable su extracción hasta que no esté madura y para eso necesitamos que la presencia del perro, que nos la señale.

Otro método es,  los sensores electrónicos de aromas  Son aparatos basados en el análisis de gases.  No está  plenamente comprobada la funcionalidad ni del método ni del aparato y su precio es, por lo general alto, por lo que no parece muy recomendable.

Así,  pues, la práctica más conveniente y adecuada es el búsqueda de trufa con perro y además es la única legalmente permitida.  El perro puede ser de cualquier raza, pero es aconsejable que resista bien el frio y aguante correr por el  monte, sin aspearse las manos.  El perro debe ir retenido por las órdenes de su amo, no alejarse excesivamente y repasar cada trufera del itinerario si así se lo indican.

El perro, al encontrar una trufa, se detiene, olfatea el suelo, lo rasca un poco con sus patas delanteras y espera, moviendo el rabo, a que se acerque el amo para solicitar la recompensa. La recompensa, generalmente, un trozo de pan, o de jamón, chorizo, queso,… normalmente va acompañado de alguna caricia y de un tono de voz de alegria y felicitación por su excelente labor.

Hay una raza de perro trufero por excelencia, el lagotto romagnolo, pero ya hablaremos de estos perros otro día.  Esta raza es un perro de aguas originario de la región italiana de La Romagna.  Se utiliza mucho en Italia para la busqueda de la trufa de Alba y cada vez más en España, a pesar del alto precio de estos cachorros.

2018-09-19T09:30:37+00:00 19 septiembre 2018|Blog|